GRATIFICACIONES POR NAVIDAD: POLÍTICA Y ECONOMÍA EN ACCIÓN

Por: Manuel Marín Mozombite

Cada julio y diciembre de todos los años los trabajadores del sector público o privado esperan, esperamos en verdad, expectativas de ingreso y consumo adicional al presupuesto natural, la gratificación que por ley nos corresponde provoca esta expectativa, sin decirlo pero esperamos con ansia la fecha de pago, la fecha cuando depositan nuestros sueldos en nuestra cuenta bancaria. Sin embargo esta expectativa no es general, existen aún peruanos con precariedad de empleo, que equivale a desempleado o sub empleado; persona que justamente en estas fechas están en busca de un puesto de trabajo o personas que accediendo a un puesto de trabajo, las horas que le dedican a éste no es completa en relación  a una jornada normal o la retribución económica es simplemente insuficiente. Esta es una primera realidad

Otra arista de esta realidad corresponde a los montos de dicha gratificación, al uso político que hacen personajes públicos y al usufructo desmedido que hacen de ella precisamente los mal llamados padres de la patria, así se escucha decir con alguna frecuencia. Los montos van desde fracciones en relación al tiempo de servicio y al monto fijo asignados que fija la ley cuando se trata de trabajadores del sector público, hasta una barbaridad de asignación cuando se trata de congresistas y otros servidores de privilegiadas instituciones públicas: Redondeando cifras, compare los 300 soles de gratificación de un servidor público promedio versus los 15 mil soles de un congresista, incluido tarjeta de consumo por 1500 soles; lo que recibe el congresista es 50 veces lo que recibe su elector en muchos casos. Algunas instituciones públicas se permiten también compensar en algo esta extrema desigualdad, esto también es cierto.

El caso más mediatizado que corresponde a la gratificación de los congresistas, no solo es económico, es también político, algunos de ellos la defienden argumentando que se trata de un derecho adquirido y que su régimen laboral no es precisamente el del sector público, ¿acaso no representan a uno de los tres poderes del Estado?; cuando otros declaran que la famosa tarjeta de consumo por 1500 soles no la van a recoger, claro, más de 14 mil soles de gratificación es ya un excesivo premio (un sueldo íntegro); igual cuando muchos también se defienden o defienden la gratificación con su silencio.  Así, queda claro que no es parte de la “recargada” agenda congresal renunciar a ciertos derechos que en exceso ellos mismos han diseñado para beneficiarse, que el desprendimiento, cuando de dinero se tata, no corresponde en estos casos.

Más pronto que tarde también aparecerán en medios de comunicación connotados personajes en el rol de consejeros, recomendando a la ciudadanía, la forma más eficaz de hacer uso de su gratificación. Al margen del muy bien intencionado gesto, no parece ser muy pertinente decirle a alguien qué debe hacer con sus 300 soles de gratificación, cuando desde ya se sabe que es un monto económico insuficiente para siquiera costear los gastos extras, propios de celebraciones de fiestas de fin de año. Estas recomendaciones deberían estar enfocadas hacia congresistas, ministros y extenderse por ejemplo a funcionarios de BCR, SUNAT, por citar algunos más, donde es bastante probable que los montos de sus gratificaciones superan largamente los 300 soles de los demás servidores públicos y que deben estar a la par, sino más, al de los congresistas. Urge entonces ante esto, desde el Congreso o el Ejecutivo la decisión política – económica  para que en el  futuro estos montos de gratificaciones no parezcan tan desiguales, que no hacen más que polarizar la opinión pública, cuando muchos políticos donde destacan congresistas, hablan de trabajar en forma unida.

 

 

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